Qué significa “biofouling” o ensuciamiento biológico y cómo prevenirlo en sistemas industriales.
Miércoles 04 de Febrero, 2026
En los sistemas de tratamiento de agua industrial, uno de los problemas más comunes y costosos es el biofouling, también conocido como ensuciamiento biológico. Este fenómeno ocurre cuando microorganismos como bacterias, algas y hongos se adhieren a las superficies internas de tuberías, membranas, filtros y equipos, formando una biopelícula que afecta el desempeño del sistema.
El biofouling es especialmente crítico en procesos como ósmosis inversa, ultrafiltración, intercambio iónico y torres de enfriamiento, donde la calidad del agua y la estabilidad operativa son esenciales. Cuando no se controla adecuadamente, puede provocar pérdida de flujo, incremento en la presión de operación, mayor consumo energético y reducción de la vida útil de las membranas.
¿Por qué se produce el biofouling?
El ensuciamiento biológico se desarrolla cuando existen condiciones favorables como:
Presencia de materia orgánica y nutrientes en el agua.
Temperaturas templadas.
Bajo control microbiológico.
Diseño hidráulico deficiente o zonas de bajo flujo.
En fuentes como agua superficial, agua de pozo o incluso agua municipal, es común encontrar microorganismos que, sin un tratamiento adecuado, pueden proliferar rápidamente dentro del sistema.
Impacto del biofouling en sistemas industriales
El biofouling no solo afecta la eficiencia del tratamiento de agua, sino que también incrementa los costos operativos. Entre las principales consecuencias se encuentran:
Paros no programados.
Mayor frecuencia de limpiezas químicas (CIP).
Daños prematuros en membranas de ósmosis inversa.
Pérdida de calidad del agua tratada.
Por ello, la prevención del biofouling es una prioridad en cualquier planta de tratamiento industrial.
¿Cómo prevenir el ensuciamiento biológico?
La estrategia más efectiva es un enfoque integral que incluya:
Pretratamiento adecuado:
La filtración multimedia, la ultrafiltración y la remoción de sólidos y materia orgánica reducen significativamente el riesgo de biofouling.
Desinfección y control microbiológico:
El uso controlado de biocidas, cloración, dióxido de cloro o UV ayuda a limitar el crecimiento biológico.
Diseño y operación correctos:
Evitar zonas muertas, mantener velocidades adecuadas y realizar monitoreo continuo de parámetros como SDI, ORP y presión diferencial.
Mantenimiento preventivo:
Programar limpiezas y análisis microbiológicos permite detectar el problema antes de que afecte la operación.
Conclusión:
El biofouling es un desafío crítico en el tratamiento de agua industrial, pero puede controlarse con una buena ingeniería, monitoreo constante y un pretratamiento eficiente. Prevenir el ensuciamiento biológico no solo protege los equipos, sino que garantiza operación estable, menor consumo energético y mayor vida útil del sistema.